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Reseña del concierto de HUEJAZZ en el PIROPO BAR de Mora
UN CONCIERTO CON HUELLA
Complicada, muy complicada es la lectura de un concierto. Y Si el concierto es de jazz, aún lo es más. Porque,... ¿qué concierto leer? ¿el de los músicos, el de la música, el de "el momento, el duende, el ánimo, la emoción, el sentimiento?.
El concierto de HUEJAZZ seguro que dejó huella. Si hubiera que definirlo con una palabra esa sería REPASO, porque para muchos de los asistententes sería un inicio y todo un descubrimiento. Repasaron el jazz más nuestro. Desde Dizzy Gillespie a Bebo baldés y el Cigala, pasando por Jako Pastorius, Paquito d'Rivera, Bach (con arreglos de swing) , Chick Corea, Michel Camilo, .... be bop, swing, fusión, son, funk, latin...TODO
Me "temía" que iba a ser algo memorable, por las maquetas que me habían enviado. ¡Tal cual! Estos cinco músicos, aman tanto la música, el jazz, que parecen perder la consciencia de su propia proyección, cuando se enfrascan en poner lo mejor de su arte y sabiduría en cada nota que sacan al aire.
LA MÚSICA DE LOS MÚSICOS
El batería me declaró que eran un grupo compuesto por cuatro músicos y un batería. ¡Cachondo, el amigo! Este maestro de la percusión nos dejó meridianamente claro que la batería, en la música jazz, es algo más que un instrumento para "hacer ruido".
Los teclados estuvieron correctos mientras su ejecutor fué "comedido". Una vez superada esa fase un tanto respetuosa, fué sorprendente. ¡Pa fuera telarañas, que diría BeBe! Más de uno o una no creían que dos pequeñas y sensibles manos pudieran llevar el ritmo, la melodía, y la improvisación con esa alegre caminata a través de tantas teclas que pulsar.
La guitarra...la rotunda maestría en seis cuerdas. ¿Es un error ser perfecto?. Bueno, casi perfecto. Porque la perfección es enemigo de lo bueno; ¿no creen?.
Los soplidos fueron el alma del concierto y el hilo conductor de todos los que ponían (muchos de ellos por vez primera) su espectación, después su asombro y por último la dicha de descubrir que la música jazz es algo que no sólo la hace quien la interpreta.
¿Quién falta? ¡Pues ése, el bajo, el de siempre, el que parece que no está. Para algunos no se nos escapaba su rotunda presencia a la que en ocasiones ponía un claro acento, pero cuando fué presentado enmarcado con una pequeña historia de su admirado Jaco, ¡Pa qué queremos más!. Iniciar un solo de bajo para seguidamente "arrojarnos" a todos (público y demás músicos) a la misma marmita, dejó claro quién es el fuego que mantiene caliente la olla.
¡Sí!. Puedo asegurar que HUEJAZZ es imprescindible en el casi baldío panorama jazzístico de Castilla - La Mancha; como aseguro que son maestros en "educar" a un público que quedó sorprendido al descubrir que el jazz está más ligado a nuestra cultura y sentir de lo que nadie hubiera pensado. Excelente y sabio repertorio para un público que no olvidará el gozo de haber estado allí. La huella de HUEJAZZ esparce semillas que a buén seguro darán sus frutos.
Florencio Montero (11/3/06)
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