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Stan Kenton

(1911 – 1979) Stan Kenton evidenció desde pequeño su pasión por el jazz. Sus modelos eran, el pianista, Earl Hines y el saxofonista, Benny Carter. Desde 1933, año en que comenzó a trabajar profesionalmente, hasta 1940, deambulando por distintas orquestas, destacándose principalmente en la big band del saxofonista Vido Musso.

Cuando tuvo la oportunidad de dirigir su propio grupo, se atrevió a incorporar a una cantante llamada Anita O’Day, con la que obtuvo un impresionante éxito, hasta el punto de convertirse en la big band blanca más importante de su época, al nivel incluso de la de Woody Herman. Kenton, al frente de su orquesta, intentó fusionar la música clásica europea y la tradición jazzistica. De ese esfuerzo y enorme trabajo, quedaran entre 1947-56, infinidad de discos interesantísimos y de incuestionable sabor jazzistico, sacando además a la luz, un par de voces extraordinarias: la ya citada, Anita O’Day y poco después para sustituirla, la magnifica, June Christy.

En ese periodo grabó para Capitol, el corpus musical mas interesante de su carrera, su “alter ego” fue el arreglista, Pete Rugolo, un músico extraordinario nacido en Sicilia y educado en los Estados Unidos, que cumplió con Kenton, un papel análogo al que hizo, Billy Strayhorn con Duke Ellington. A partir de 1947, en la música de Stan Kenton, hubo de todo; desde el impresionismo Debussiano, hasta el expresionismo de Stravinsky, pasando por la grandilocuencia Wagneriana e incluso los ritmos y sonidos latinos.

En 1953, Kenton y su orquesta, viajaron a Europa y aunque el recibimiento en Paris fue extraordinario, la apoteosis de la orquesta se produjo en Dublín, donde hubo incluso manifestaciones públicas de sus fans por las calles dublinesas. En 1958, después de dos o tres años con la orquesta languidecida, un concierto en el “Rendez Vous Ballroom” de Balboa Beach en californiana, recuperó a la banda a los niveles de sus grandes días. Parecía que Kenton volvía a recuperar el tiempo perdido, pero la deserción de algunos de sus mejores solistas, hizo que aquel lucimiento fuera efímero.

Durante casi veinte años más, Kenton continuará experimentando y ensayando con su laboratorio-orquesta los sonidos más dispares (en muchas ocasiones formadas con músicos recién graduados de la Universidad). Sin embargo, una fractura de cráneo le apartaría de la escena hasta su muerte a los 67 años.

Por sus pupitres pasaron la flor y nata de la Costa Oeste: Conte Candoli, Art Pepper, Zoot Zims, Shelly Manne, Mel Lewis, Bud Shand, etc. Hoy, con la perspectiva que da el tiempo, se le reconocen su capacidad para crear sonidos nuevos y generar espacios creativos, habiendo sido un líder de orquesta carismático e inventivo.


Stan Getz
Stanley Turrentine