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(1962 – 1999) Aquejado de una gravísima enfermedad ósea (apenas llegaba al metro de estatura) el pianista francés Michel Petrucciani, se consagró desde la infancia de manera casi exclusiva al estudio del piano y acabó por convertirse en uno de los músicos de jazz europeo de mayor renombre de todos los tiempos. Dotado de un virtuosismo extremo, su estilo intimista y romántico que partía de la escuela de Bill Evans, del que era ferviente admirador, combinaba con inteligencia sutileza y un poderoso ataque percusivo.
Nacido en Orange, estudia piano clásico y a los 12 años actúa acompañado por su padre a la guitarra y su hermano, Louis, al contrabajo. Su enorme talento le hace destacar desde muy joven y a los 17 años graba su primer disco. Al año siguiente inicia con un trío de excepción compuesto por Jean-François Jenny-Clark y Aldo Romano, una serie de espléndidas grabaciones para el sello francés OWL. En 1982 se traslada a California y se convierte en el pianista del grupo del saxofonista Charles Lloyd, cuando éste regresa a la escena tras un prolongado retiro. También actúa en dúo con Lee Konitz.
Aunque sigue grabando en Francia, sus estancias en Nueva York propician sus primeros discos americanos, hasta que en 1985 inicia su período en el sello “Blue Note” con “Pianism”, una grabación en trío con Palle Danielson y Elliot Zigmund. El año siguiente actúa en Montreux en trío con Wayne Shorter y Jim Hall, encuentro que se publica bajo el título de “Power of Three”, uno de sus grandes discos. En trabajos posteriores “Music” y “Playground”, se acerca a las fórmulas de la fusión eléctrica con producciones en las que se diluyen sus mejores virtudes. Su último disco Blue Note en solo, homenajea a Duke Ellington, uno de sus compositores favoritos y clara influencia para cualquier pianista.
En 1994 vuelve a grabar para una compañía francesa, Dreyfus. El álbum “Marvellous”, en trío, cuenta con el soberbio apoyo de Dave Holland y Tony Williams y el sorprendente añadido de un cuarteto de cuerda. Su absorbente personalidad le hacía preferir las formaciones reducidas y, en los últimos años, una de las más fructíferas fue su insólito y excepcional encuentro a dúo con el organista Eddy Louiss, plasmado en los dos volúmenes de “Conference de Presse”. Pero por encima de todo se vuelca en el solo, del que era un verdadero maestro. El doble CD recogido en sus actuaciones en París “Au Teathre Des Champs-Elysees” es probablemente la cima de su carrera discográfica.
En 1997 da un nuevo giro formando un grupo más amplio, un sexteto en el que se integran dos jóvenes revelaciones italianas de la corriente Neo-Bop: Stefano Di Battista y Flavio Boltro, con el que graba “Both Worlds”.
Su fallecimiento, a causa de una afección pulmonar, dejó un hueco dificilísimo de cubrir en el jazz europeo y en el francés en particular.
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