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(1909 – 59) Apodado “Prez” por Billie Holiday, Lester Young se crió en New Orleans y, desde muy joven, trabajó como baterista con su padre, director de una orquesta que tocaba habitualmente en los barcos que recorrían el Mississippi. Pronto decide cambiar la batería por el saxo alto y, en 1931, adopta definitivamente el saxo tenor.
En 1934 reemplaza a Coleman Hawkins en la orquesta de Fletcher Henderson pero permanece tan sólo seis meses en la misma. Tras trabajar un corto período con Andy Kirk es fichado por Count Basie con quien, en 1936, viaja a New York consiguiendo en poco tiempo una gran notoriedad entre músicos y aficionados. Permanece con Basie hasta finales de 1940, fecha en que abandona la orquesta para formar sus propios grupos pero, en 1943, Lester regresa de nuevo con aquél hasta 1944, en que es movilizado. Durante su estancia en la Armada tuvo que sufrir traumáticas experiencias, por motivos racistas, que le marcaron para el resto de su vida.
Al licenciarse, en 1946, colabora con el “Jazz at the Philharmonic” de Norman Granz y continúa su camino grabando y actuando como líder al frente de pequeñas formaciones. Pero durante los años 50, Lester, que ya había sido encarcelado en 1945 por uso de estupefacientes, comenzó a beber en gran cantidad sin comer apenas lo que afectó enormemente a su salud. Sufrió mucho mentalmente y, poco a poco, fue construyéndose un muro entre él y el mundo exterior.
Lester Young no poseía una gran sonoridad y su vibrato era menos pronunciado que el de Coleman Hawkins pero, en cambio, su invención melódica fue absolutamente extraordinaria y sus frases de una asombrosa variedad rítmica. A partir de 1940 su influencia en otros saxofonistas fue tan importante como la ejercida por Coleman Hawkins, pudiéndosele considerar como el nexo de unión entre el jazz hot y el cool. Entre los discípulos de Lester Young podemos citar, entre otros muchos, a: Paul Quinichette, Dexter Gordon, Gene Ammons, Zoot Sims, Stan Getz y Wardell Gray.
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