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(1919 – 1978) El compositor y pianista Lennie Tristano, nacido en el seno de una familia de inmigrados italianos, tuvo una infancia marcada por una grave enfermedad congénita en los ojos, que le provocó una ceguera total a los nueve años de edad. Matriculado en una escuela para invidentes, allí recibió sus primeras nociones musicales aprendiendo el manejo de media docena de instrumentos. Recomendado por su profesor se matriculó en el “American Conservatory” de Chicago, consiguiendo el título en 1941.
Su inclinación hacia el jazz, en vez de a la música clásica, fue por la necesidad de ganar dinero y también, como no, por el efecto que causo en él la música de Duke Ellington y otros pianistas importantes del jazz. En 1942, firmó su primer contrato profesional para tocar el saxo y el clarinete en el “Winkin’ Pub” de Chicago. En esos primeros tiempos, su técnica individual era extraordinaria y en 1944, era capaz ya de interpretar con eficacia cualquier tema de Art Tatum.
El debut discográfico de Lennie Tristano fue en 1945-46 con una sesión de piano solo para el sello Emarcy, titulada “Holiday in Piano” y cuya salida al mercado fue una auténtica sensación. Sus siguientes trabajos para el sello Capitol, ya a finales de la década de los cuarenta, significaron su respaldo definitivo en el mundo del jazz y su nombre se asoció al piano moderno de jazz, a imagen y semejanza de lo que era Charlie Parker para el saxo alto. Sus temas, “Wow”, “Crosscurrents” y “Marionette”, constituyeron un hito en la historia del jazz, por su complejidad y su modernidad.
Su música y el momento histórico en que se gestó, provocó que se le relacionara con el denominado estilo Cool, algo que Tristano siempre objetó. Su escasa discografía está repleta de grandes obras maestras, y siempre se opuso a cualquier veleidad de comercializar su obra y a los intentos de su casa discográfica para vender mejor su música. En 1947, junto al guitarrista Billy Bauer y el contrabajista Arnold Fishkin, formó su primer trío jazzístico, debutando en el “Three Deuces” de New York. En 1949 y 1950, Tristano participó en las grabaciones de los músicos vencedores en el famoso referéndum de la revista “Metronome” y, al año siguiente, fundó su propia casa de discos, Jazz Records a la que tan sólo aportó dos nuevos discos. Los años siguientes fueron años de sequía que solo fueron interrumpidos brevemente para participar en algunos conciertos en New York, Chicago, Boston, Washington y Montreal. En 1955, graba para Atlantic el tema “Réquiem”, otra de sus obras maestras en homenaje a Charlie Parker.
Esa vuelta a los estudios de Atlantic descubrió un pianista más incisivo y libre respecto a pasados trabajos. En 1962 graba, tras un silencio prolongado, otro disco para Atlantic y su música se nota nuevamente más avanzada en su estructura rítmica. En 1965 realizó una gira por Europa muy aplaudida y, a la vuelta a los Estados Unidos, tomó la decisión de retirarse, cuestión que solo rompió en un par de ocasiones para presentar en sociedad a nuevos discípulos suyos y dar un concierto aislado en Leeds (Inglaterra), en 1969, que fue el último de su vida. Ni las presiones de los productores discográficos, ni la insistencia de la prensa en entrevistarle fueron suficientes para sacarle del ostracismo público que eligió, falleciendo en plena actividad docente en su casa de Queens, en New York.
Tras su desaparición, sus alumnos decidieron continuar con la actividad en su escuela de jazz y revitalizar su sello discográfico. Un merecido homenaje a Lennie Tristano, uno de los grandes pianistas del jazz moderno.
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