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(1924 – 2001) Jay Jay Johnson es en la historia del jazz, y en particular en la evolución del trombón, lo que Charlie Parker es al saxo alto o Dizzy Gillespie, a la trompeta. Todavía hoy, desde el punto de vista del estilo, no hay nadie que haya aportado algo nuevo al lenguaje establecido por Johnson, hace ya más de medio siglo.
Nacido en Indianápolis, su infancia transcurre sin sobresaltos y cuando cumple once años, sus padres lo inician en el estudio del piano. Tres años más tarde, escucha los primeros discos de jazz y unos amigos le invitan a participar en la orquesta universitaria ocupando el puesto vacante del trombonista. Ya no abandonaría jamás ese instrumento.
Con diecisiete años ya es profesional y obtiene su primer contrato con la banda de Clarence Love. En 1942 consigue progresar en su instrumento lo suficiente como para ser contratado en la orquesta del famoso salón “Snookum Russell”, donde tiene como compañero al trompetista Fats Navarro, del que se hace amigo y escuchan juntos a menudo los discos de Lester Young y Roy Eldridge, a los que Jay Jay considera sus primeras influencias. Su siguiente trabajo fue con la big band del gran Benny Carter con el que se va de gira por California, permaneciendo a su lado tres años, desde 1942-45. Una vez que deja a Benny Carter se une por unos meses a la orquesta de Count Basie, para trabajar después con el cuarteto de Bud Powell que actuaba a diario en el club “Spotlite”. Allí, Johnson deja asombrados a todos cuando se atreve a improvisar con una imaginación desbordante y una técnica impecable al trombón. Con el cuarteto de Powell más la incorporación del saxo Cecil Payne, entrara por primera vez en un estudio para grabar una sesión a su nombre. Era el año 1946 y su primer disco “Jay Jay Quintets”, grabado para Savoy, es una joya musical que todos los trombonistas de la ciudad adquieren sin creer que aquel sonido y aquellas notas salgan de un trombón de varas.
La carrera de Johnson, se afianza con ese gran disco y en 1947 se une a la banda del saxo tenor Illinois Jacquet con quien colabora hasta 1949. Tras dejar a Jacquet, se une primero a Woody Herman y luego a Gillespie, con quien en 1951 se va de gira por Corea y Japón con el grupo liderado por el contrabajista Oscar Pettiford. Así, en 1954, da el salto a la fama cuando el sello Savoy le propone grabar un dúo de trombones. Ahí nacerá el dúo con Kai Winding que produce varios discos fantásticos. Se separan en 1956, pero volverán a juntarse ocasionalmente en 1958, 1961 y 1968. En 1970 se marcha a California para dedicarse de lleno a la composición de música para cine y TV.
Ha seguido grabando discos con cierta regularidad hasta dejar las actuaciones en directo salvo una gira por Japón en 1984. Obteniendo, año tras año, el primer puesto en su instrumento entre los lectores de la prestigiosa revista “Down Beat”, manteniéndose en la cima del jazz hasta su muerte. |
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