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(1915 – 1998) Hijo de una modesta familia de origen italiano, Frank Sinatra empezó trabajando como ascensorista y cronista deportivo. Un tío suyo le animó a que participara en un concurso radiofónico de nuevas voces donde consiguió el primer premio y, por consiguiente, sus primeros contratos. En 1939, se incorporó a la banda de Harry James, con quien permaneció un año y grabó sus primeros discos. Pero su gran oportunidad llegó de la mano de Tommy Dorsey que le contrató como vocalista en su orquesta y en 1941 fue considerado el mejor cantante por la revista Billboard. Su estancia con Dorsey contribuyó de forma determinante al éxito vertiginoso que le acompañó a partir de entonces.
Tras dejar Dorsey en 1942, Sinatra inició su carrera en solitario convirtiéndose en poco tiempo en un auténtico ídolo de la juventud americana superando en popularidad a Bing Crosby e incluso, más adelante, al propio Elvis Presley, lo que le llevó a ganarse el apodo de “The Voice”.
Sinatra probó con éxito que, además de ser un extraordinario cantante, podía ser también un excelente actor como lo demuestran sus numerosas apariciones en la pantalla que, incluso, le llevaron a conseguir el Oscar de Hollywood por su interpretación en From Here To Eternity.
Aunque Sinatra no ha sido un cantante de jazz, en el estricto sentido de la palabra, ha estado siempre muy vinculado a esa música como lo demuestra la creación de su propio sello discográfico Reprise, en 1962 y sus numerosas grabaciones con grandes orquestas dirigidas por Nelson Riddle, Billy May, Neal Hefti o Duke Ellington, así como las giras con las bandas de Count Basie, durante los años 60’s y Woody Herman, en los 70’s.
Su sentido del beat y del swing, su característico legato y absoluto dominio del fraseo, junto con su perfecta entonación y dicción, han hecho que Frank Sinatra haya sido, sin duda alguna durante más de cuatro décadas, uno de los mejores cantantes que la música ligera nos ha dado. |
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