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(1920 -1994) Carmen McRae nació en Harlem y se crió en Brooklyn. Empezó a estudiar piano clásico y en 1939 conoció a la esposa de Teddy Wilson, arreglista y compositora de talento que ejerció sobre ella una influencia musical decisiva.
Irene Wilson, le consiguió una audiencia con Benny Goodman, que por entonces buscaba una cantante negra, pero no la admitió. Un poco decepcionada por aquel revés, Carmen McRae, se perdió un par de años entre las oficinas de una agencia gubernamental en Washington, pero volvió a Brooklyn donde empezó a trabajar en clubes nocturnos. En 1944 la contrataron en la orquesta de Benny Carter y posteriormente durante un breve periodo de tiempo en las orquestas de Count Basie y Earl Hines. Sin constancia discográfica de aquellos primeros pasos, si es seguro que tenía en Billie Holiday su principal influencia como vocalista.
Su primera aparición en disco fue en 1946, cuando Mercer Ellington, hijo del Duke, le ofreció un empleo algo más duradero en su orquesta. Cuando la banda de Mercer Ellington se disolvió, Carmen volvió a refugiarse en clubes y cabarets de Chicago en donde estuvo tres largos años que aprovechó para intensificar sus estudios de canto. Se casó efímeramente con Kenny Clarke en 1944 y, tras un acuerdo amistoso entre ambos, se separaron y su ex marido le ayudó a encontrar trabajo en el “Minton’s Playhouse”, el club fundacional del Be Bop pero que a principios de los 50s ya no era tan significativo desde el punto de vista musical. El despegue de Carmen McRae se produjo en 1954, cuando la revista “Down Beat” la nombró “mejor cantante joven del año” y a continuación firmó un contrato con DECCA. Tuvo la fortuna que Ella Fitzgerald había abandonado recientemente ese sello para firmar con Verve Records, por lo que los productores de Decca, hicieron una promoción especial de McRae como su sucesora.
Con Decca, Carmen McRae estuvo hasta 1959 y produjo discos muy importantes, destacando “After Glow”, grabado en 1957. Durante los 60s, la fama de Carmen alcanzó niveles mundiales. En Japón la recibieron como una gran estrella y sus conciertos en el país del Sol Naciente la encumbraron hasta la veneración. Habitual invitada del Festival de Jazz de Monterey, compartió escenario y dúos vocales con Louis Armstrong en el musical de Dave Brubeck, The Real Ambassadors de 1962, editado por Columbia.
Cuando dejó Decca, firmó en 1970 con el sello Atlantic donde dejó una auténtica obra maestra, el disco “The Great American Songbook”, grabado en directo en el club “Donte’s” de Los Ángeles y que la dejó particularmente satisfecha.
En los 80s, Carmen cambió de “look” y aparecía con el pelo corto, figura de matrona y con los instintos artísticos en plena forma. En 1983 ofreció un concierto memorable en el club “Blue Note” de NY, con un extraordinario homenaje a la figura de su admirada Billie Holiday que es una cita de referencia inexcusable en el jazz vocal y uno de los grandes homenajes póstumos hechos a la gran Billie. Su carrera fue de una gran regularidad hasta poco antes de su muerte en el que un enfisema pulmonar la retiró de los escenarios para siempre. Carmen McRae, está sin duda subida en el trono de las grandes cantantes de jazz de todos los tiempos. |
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