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Billie Holiday |
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(1915 - 1959) Nacida Eleanora Fagan Gough en Baltimore; la pobreza marcaría toda su infancia. Su padre, guitarrista, abandonó pronto las responsabilidades del hogar,, y la crisis del 29 complicó más la situación familiar emigrando junto a su madre a New York donde, todavía adolescente, se emplea en la noche de Harlem como camarera, bailarina y cantante ocasional en clubs. Su fortuna cambió tras ser descubierta en 1933 por John Hammond y Benny Goodman, quienes la llevaron por primera vez a un estudio de grabación propiciando una segura, aunque irregular, carrera discográfica que pasearía, hasta 1959, por Columbia y sus filiales Commodore y Decca con Milt Gabler, y finalmente para Norman Granz en Verve, donde dejó un importante bloque de canciones en su legado sonoro. En el camino, un reguero de colaboraciones y ententes más o menos glosados en disco y letra impresa; como sus encuentros con Teddy Wilson, la orquesta de Count Basie y especialmente Lester Young, con quien mantuvo una profunda relación, traducida en amor, amistad e idilio musical. Fue precisamente el saxofonista quien primero la llamó “Lady Day”, correspondiéndole Billie con el apodo “Prez”. De sus modelos iniciales, Bessie Smith y Louis Armstrong, asumió el uso inteligente de las inflexiones roncas, la libertad y el buen gusto adornando frases, a lo que añadió el matiz casi infantil de su voz y el encanto sutil para oscilar de lo apasionado a la ironía más amarga, jugando con un timbre vocal y una capacidad emotiva únicas. Aunque de limitada tesitura (una octava y media), supo compensar con el manejo expresivo del color, la creatividad rítmica y una sorprendente distribución de acentos y pausas. Alejándose de arrebatos frenéticos, y mostrando todo el talento de su voz en los tiempos medios y relajados. Aunque sus últimos años estuvieron marcados por los problemas, las adicciones y un marcado declive de su salud, su voz, resentida por los excesos, siguió exteriorizando el dolor más profundo y la insoportable soledad de un alma atormentada, grabando algunos de sus discos más maravillosos en la cima de la popularidad. Casi nadie habría prestado atención al destino trágico que marcó su existencia, de no ser por un deslumbrante talento para interpretar todo tipo de canciones, en las que dejó su sello íntimo, impregnando de distinción y sentimiento un arte que llevó hacia un cambio irreversible después de ella.
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2)
Billie Holiday es la cantante femenina más venerada del jazz. Es un verdadero mito en el cual confluyen el talento genuino y una expresividad sin ataduras con circunstancias de una vida difícil, una personalidad hipersensible y frágil, un éxito sorprendente, a menudo a contrapelo de una sociedad intolerante, y una rápida debacle bajo el ojo de la fama.
Holiday nació con el nombre Eleonora Fagan Gough el 7 de abril de 1915, en Filadelfia, EE.UU.. Su padre, Clarence Holiday era un guitarrista adolescente que llegó a tocar en la orquesta de Fletcher Henderson y que nunca llegó a casarse con su madre, Sadie Fagan. Muy pronto su padre abandonó a la familia, dejando a la bebé al cuidado exclusivo de Sadie, quien, a su vez solía derivarla a otros familiares. En este débil entorno creció Billie, pasando mucho tiempo en la calle, expuesta a situaciones peligrosas. A los 10 años fue internada en un reformatorio, luego de ser violada. Al salir, dos años después, se mudó con su madre a Nueva York. Allí comenzó a cantar en bares, entregándose ocasionalmente a la prostitución.
En una de sus actuaciones fue vista por el productor John Hammond, quien convenció a Benny Goodman de acompañarla para una grabación en 1933 en el sello Columbia. En 1935 actuó en el teatro Apollo, apareció en un corto con Duke Ellington y entró nuevamente al estudio en una seri de grabaciones dirigidas por el pianista Teddy Wilson. A principios de 1937 grabó y comenzó a actuar con Count Basie y su orquesta, donde conoció al saxofonista Lester Young, con quien llegó a hacerse muy cercana. La relación con Basie duró pocos meses, aparentemente por la informalidad de la cantante.
Enseguida fue contratada por Artie Shaw para su exitosa orquesta, siendo uno de los primeros en tomar una cantante negra para una banda primordialmente blanca, aunque la movida no fuera siempre bien vista por promotores y dueños de salones de baile. Billie, objetada no sólo por su raza sino por su estilo de canto, considerado extravagante por algunos, terminó abandonando la orquesta con disgusto. Sin embargo cobró notoriedad por el controvertido tema "Strange Fruit", una balada con una letra inspirada en el linchamiento de una mujer negra en el sur de EE.UU., que tuvo que grabar en el sello independiente Commodore, porque la Columbia lo consideró poco comercial. Continuó grabando no obstante en Columbia para tener otro éxito con su propia composición "God Bless The Child", convertida hoy en standard del repertorio jazzístico.
En 1944 firmó un contrato discográfico con el sello Decca que la llevó a varios éxitos, entre ellos "Lover Man", "Them There Eyes" y "Crazy He Calls Me", marcado por lujosos arreglos de cuerdas. Aunque se hallaba en el pico de su carrera, comenzó a quebrarse emocionalmente, y su inicial adicción al alcohol y a la marihuana la llevó a drogas más duras, minando la heroína su voluntad y también su voz.
En 1952 el productor Norman Granz la contrató para sus producciones en el sello Verve, volviendo al acompañamiento basado en grupos más pequeños integrados por grandes músicos, el trompetista Harry "Sweets" Edison, el saxo tenor Ben Webster y el pianista Oscar Peterson, entre otros.
Continuó en el deterioro de su salud y su voz debido al consumo de drogas y alcohol, e hizo una última aparición pública en 1957 en el especial de TV junto a los saxofonistas Webster, Young y Coleman Hawkins.
En mayo de 1959 cayó gravemente enferma del corazón y el hígado, para morir el 17 de julio, a los 44 años. |
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Bill Frisell Bobby Hutcherson
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