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(1929 - 1980) Bill Evans ha sido, posiblemente, uno de los dos o tres pianistas más dotados en la historia del jazz, desde el punto de vista de la técnica pura. Su carrera comenzó en 1954 en orquestas de baile como las de Herbie Fields, Jerry Wald y Tony Scott, una vez cumplido el servicio militar. El guitarrista Mundell Lowe contribuyó a relanzar su carrera cuando lo contrató para su grupo tras escucharlo en New Orleans, donde Evans había cursado estudios superiores de música. En muy poco tiempo se produjeron asociaciones musicales mucho más significativas, como lo atestiguan sus discos con Charles Mingus, Art Farmer, Lee Konitz y Oliver Nelson. En 1958 ya había recibido el premio al "pianista revelación" de la revista Down Beat, que venía a confirmar esa espléndida carrera. Pero de todas sus colaboraciones como sideman, sobresalen las efectuadas con el arreglista George Russell, junto a otros músicos renovadores como Art Farmer y Hal Mckusick. Su paso por el sexteto de Miles Davis es igualmente decisivo. Al escucharlo en el grupo de Mingus, Miles quedó tan impresionado que lo contrató inmediatamente. Así nació en marzo de 1959 el extraordinario álbum "Kind of Blue", un disco que se ha convertido en uno de los clásicos de toda la historia del jazz. Evans se despidió amistosamente de Miles Davis y prosiguió su camino en solitario. En 1959 grabó por primera vez a su nombre bajo el premonitorio título de "New Jazz Conceptions". Su segundo álbum, "Everybody Digs Bill Evans", obtuvo el favor del público pero su legado para la posteridad jazzistica llegaría al formar la colaboración musical con el batería Paul Motian y el contrabajista Scott LaFaro. En poco menos de dos años (diciembre de 1959 - junio de 1961), esta alianza revolucionó el concepto de trío de piano, al proponer el abandono del viejo esquema de acompañantes frente al solista principal y sustituirlo por un dialogo a tres con voces perfectamente complementarias. Con esa formación grabó cuatro discos de una calidad extraordinaria, siendo el más logrado el famosísimo "Waltz For Debby", grabado en el Village Vanguard de New York, en 1961. Con la desaparición física de LaFaro, Evans, sufrió un duro golpe y comprobó que reemplazarlo era imposible a pesar de que consiguió, junto a Chuck Israels y el batería Larry Bunker, algunos registros de calidad. Entre sus grabaciones destacan el encuentro con el cantante Tony Bennett, en la década de los setenta y la célebre "Conversations With Myself" y su continuación de 1967, titulado "Alone", que obtuvo un premio Grammy. Cuando Bill Evans murió de una insuficiencia hepática, a consecuencia de su adicción a las drogas, tenía cincuenta y un años y llevaba más de veinte entre la élite de su instrumento.
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