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(1919 – 1990) Durante los años 60, 70 y 80, cuando tantos artistas estaban ocupados en transformar la música, Blakey continuó tocando más o menos con el mismo estilo que él practicaba desde hacía 40 años. Salido de la escuela del swing y del blues, Blakey dirigió desde los años 50s los “Jazz Messengers”, el grupo had bop por excelencia.
Los Jazz Messengers han sido siempre una incubadora de jóvenes talentos como Donald Byrd, Hank Mobley, Lee Morgan, Wayne Shorter, Freddie Hubbard, Johnny Griffin, Benny Golson, Bobby Timmons, Keith Jarrett y Chuck Mangione, entre otros. En los años 80s pasaron por esa formación jóvenes valores como Wynton Marsalis, que se transformó en el símbolo del jazz mainstream de los 80s. Al morir Blakey en 1990, la estética de los Messengers dominaba el jazz y, el propio Blakey se había convertido en el más influyente músico de jazz de los últimos veinte años.
El primer instrumento de Blakey fue el piano, dirigiendo su propia banda comercial. Poco después de pasó a la batería, aprendiendo a tocar con un potente estilo similar al de Chick Webb. En 1942, tocó con la pianista Mary Lou Williams y viajó por el sur de USA con Fletcher Henderson (1943-44). Luego dirigió en Boston una big band antes de unirse a la nueva formación de Billy Eckstine con el que permaneció hasta 1947. Esta orquesta fue conocida como “la cuna del jazz moderno” ya que incluía las mayores figuras que iniciaron la revolución Be-Bop, tales como Gillespie, Parker y Miles Davis. Cuando la banda se disolvió, Blakey grabó con un octeto, el primero de sus grupos al que llamó los Jazz Messengers. A principios de los años cincuenta comenzó su asociación con Horace Silver, un pianista con el que coincidía en muchas facetas, con quien grabó en varias ocasiones. En 1955, ambos formaron un grupo con Hank Mobley y Kenny Dorham dando forma al naciente movimiento hard bop, o sea, “hard, funky & bluesy”. A partir de ahí, los Messengers fueron su primer vehículo musical, con el que siguió actuando en varios contextos. Blakey grabó también bajo el liderazgo de ex-Messengers. La influencia de Blakey como líder no hubiera sido tan importante sin sus enormes condiciones como instrumentista. Pocos baterías han empujado a una orquesta generando un swing casi brutal. Su forma de acompañar no tuvo descanso y muchos de sus jóvenes saxofonistas no podían mantener su ímpetu. Blakey se diferencia de otros baterías de la escuela bop en que su estilo no se centra en el color, sino en el ritmo. No fue un visionario en absoluto. Art Blakey lo hizo con genio, espíritu y generosidad hasta el final de sus días. |
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