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Dentro de la delirante vida de este trompetista se publica en octubre 1966 Miles Smiles, un álbum desprovisto de cualquier atisbo de melodrama, con un título que evoca a la alegría, a la sonrisa que muestra su rostro en la carátula y a la efervescencia de una banda deslumbrante por su sinergía y explosión. Es una sonrisa que se traspasa también a quienes se topan con este disco, uno de los seis trabajos registrados por este fenomenal quinteto de los sesenta.
Miles Davis hablaba en su autobiografía de cómo y cuánto admiraba a sus músicos desde la posición de líder. Ellos, totalmente estimulados por tocar con Miles Davis, se dejaban llevar a rienda suelta guiados por la libertad que gozaban y por sus propios impulsos. Esta sincronización, produjo un disco que no necesitó de más que las primeras tomas para cristalizarse, algo que resulta curioso, por o decir increíble.
Es por eso que el sello Columbia, en la celebración de sus 80 años en el jazz, se ha dedicado a relanzar estas pistas (además de Miles Smiles, se pueden encontrar las más altas cumbres en la obra de este trompetista), en una edición remezclada y remasterizada, con material gráfico y de documentación que incluye las portada y contraportada originales, además de comentarios de la época y muy interesantes fotografías.
Todas las piezas aparecen con gran solidez. Tanto en la composición (la mayoría bajo la firma de Wayne Shorter), como en la interpretación como banda. Este último punto los reatrata con claridad: fueron tal vez el mejor quinteto de la década. "Orbits" abre el disco con los primeros trompetazos de Miles y el poderoso solo de Shorter. Ahí ya se aprecia cómo Carter y Williams marcarán la pauta del resto del disco. "Circle" es una sofisticada balada, hermosamente interpretada por Miles Davis, con aquel delicado y característico sonido de su sordina. Su elegancia no se encuentra en complejas melodías, sino en ese tinte emocional de un lirismo simple aunque profundo. Algunos críticos han comparado esta interpretación con la música de Chopin o de Debussy.
En "Footprints" el quinteto vuelve a la carga. Rápidamente, Miles entra en un solo mientras Williams acompaña gradualmente hasta llegar a una excepcional sonoridad en sus platillos. Con cambios de ritmos comandados también por Carter, el saxofón de Shorter entra en un segundo solo, al momento en que Hancock se escucha con más fuerza marcando la armonía hasta retomar con el control del tema.
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